buscando aprovechar esos rayos de sol que tímidos enrojecían tus mejillas.
Nunca te preocupaste por manchar los pantalones, estar bien peinada, como tampoco te importaba ese chico guapo que casualmente se había sentado en aquel banco cercano.
Inspirabas libertad, tu sonrisa despreocupada no me permitía pensar en otra cosa.Hiciste que yo, declarado independiente y culpable ante el juez,no dudase un segundo en cumplir la condena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario